Sobre mí

Lo que he sido no tiene importancia. Lo que cuenta es el presente y doy fe que lo estoy disfrutando al máximo. Actualmente soy un JUBILADO más, de los muchos que abundan. Pero, a mis 70 años, en este 2021, no me he convertido en “inspector de obras municipales”, como, por desgracia hace el 90 % de mis colegas jubilados. Yo suelo decir que “ya no veo una obra ni por la calle” y los que me conocen saben por qué lo digo.

En estos momentos llevo a cabo innumerables actividades, a pesar de mis años. Pero siempre digo que, una vez jubilado, el tiempo vuela para los que tenemos muchas aficiones.

Hay en mi vida 3 grandes pasiones: El aeromodelismo, la música y la informática. A ellas dedico la totalidad de mi tiempo libre que, ahora, como jubilado, es todo el día. Para que me entendáis y conozcáis un poco mejor, iré explicando, a continuación (y para el que no se aburra), un poco más acerca de estas actividades.

Aeromodelismo:

Desde que tenía 11 años (de eso hace ya la friolera de 59 años), comencé a interesarme por todo lo que vuela. Curiosamente nunca me gustó volar en primera persona, es decir, como piloto o algo parecido. Sin embargo tenía una gran atracción, casi enfermiza, por observar todo lo que volaba: Pájaros, aviones …, pero desde tierra.

Sin saber aún que existía el aeromodelismo, un buen día, un compañero de pupitre, en el colegio La Salle (que entonces estaba en la Alameda Cristina), me mostró un objeto que hacía con madera maciza, dándole forma y que luego pintaba. Era un helicóptero. Su tamaño era diminuto, apenas 8 ó 10 cm., pero despertó mi curiosidad. Siempre recordaré con gran cariño a este compañero. Se llama Tito Gil Pinedo y, casualmente, su hermano Iñaki, es también socio de uno de los clubes a los que pertenezco, en cuya pista de vuelo coincidimos a veces volando juntos nuestros modelos. Pero esto ya lo explicaré más adelante.

A partir de ese momento, mi curiosidad ya no paró. Tenía que encontrar la forma de meterme de lleno en ese mundillo. Pero, claro, con 11 años, en aquella época (año 1962), sin Internet, sin información alguna y con un padre que no se dedicaba ni se interesaba por ese tema, era misión prácticamente imposible. Para colmo, con 11 años, pintaba más bien poco en este mundo. Estudiar, luego estudiar y al final, estudiar. Todo lo que no fuera eso estaba prohibido por los padres. Ya contaré más adelante que también me ocurrió con la música. Bueno, pues para no aburrir, y desde ese momento hasta la fecha, el mundo de “lo que vuela” me ha acompañado siempre.

Afortunadamente tuve después un buen amigo, Peter Maurer, de origen alemán y cuyo padre estaba en Jerez, como Cónsul de Alemania creo recordar, que me comentó, un buen día, enseñándome un modelo de vuelo libre que estaba haciendo con madera de balsa, que un “señor”, vecino próximo suyo (ambos vivían en sendos chalés en Montealto, en Jerez), tenía en su casa muchos aeromodelos, motores, materiales…, y, sobre todo, gran experiencia en el aeromodelismo. Pues resulta que ese “señor” era, ni más ni menos, que el gran Pepe Caballero. Evidentemente le dije que fuéramos a su casa, que yo quería conocerlo y ver todo aquello. Cuando, minutos después, llegamos a la casa de Pepe Caballero, me llevé la primera gran sorpresa de mi vida. Este “señor”, nos recibió con los brazos abiertos y nos enseñó, orgulloso, todo lo que tenía y creando en mí la gran ilusión que, aún hoy sigo teniendo. Ni que decir tiene que se convirtió rápidamente en mi GRAN MAESTRO. Su hijo pequeño, Antonio Caballero, gran maquetista y aeromodelista, también pertenece hoy a uno de los clubes de los que soy socio.

Para no aburrir, diré simplemente que he pasado por prácticamente todas las especialidades del aeromodelismo, centrándome, en la actualidad, en el vuelo de aeromodelos de radio control con motor eléctrico de todo tipoÚltimamente me paso el día por completo dedicado a mis 3 pasiones, que comenté antes. Si el clima lo permite, diariamente acudo a volar mis modelos a alguna de las pistas de los clubes a los que pertenezco como socio. Una cosa que no he aclarado es que actualmente vivo en Jerez de la Frontera y que pertenezco, como socio, a 3 clubes de mi zona. Estos son El Muro, próximo a Jerez pero de El Puerto de Santa María, La Gaviota, en Rota y por último el Club de Lebrija, en la misma población. El primero está a unos 6 km. de mi casa, y los otros 2, a unos 30 km. ambos. Al de Lebrija es al que acudo a volar, casi a diario, porque a pesar de estar a 30 km., reúne una serie de características que influyen en mi decisión. La primera es que somos pocos socios, unos 30.  Esto es una cosa importantísima, pues a la hora de volar, incluso los fines de semana y fiestas, somos pocos y volamos más y más tranquilos. La segunda es que se puede volar los días laborables, es decir, de lunes a viernes, cosa que en el de Rota, La Gaviota, no se puede. La tercera es que casi nunca estoy solo, ya que suelen ir, entre semana, varios compañeros jubilados y pensionistas, cosa que no sucede en los otros clubes. La cuarta es que, aunque está muy cerca, pertenece a la provincia de Sevilla y esto hace que, al estar más alejado de la zona del Estrecho, el viento de Levante prácticamente no llega, con lo cual, cuando sopla mucho el viento, allí es mucho más leve y suave. Bueno, sin entrar en las características técnicas de cada una de las pistas de vuelo de los 3 clubes, ya solamente las 4 causas que he mencionado anteriormente son suficientes para decidirme por Lebrija.

Una de las cosas que más me han llamado la atención, últimamente, es la gran bajada de precios en el mercado para productos relacionados con el aeromodelismo. Un buen ejemplo es poder disponer de una emisora de radio control por poco dinero, como por ejemplo la última que adquirí, modelo FlySky. Se puede adquirir por muy poco dinero en Amazon:

Música:

Otra de mis grandes pasiones, como ya mencioné al comienzo, es la MÚSICA. La llevo conmigo desde que tengo uso de razón y disfruto de ella tanto activa como pasivamente. Trataré de explicarlo, a continuación.

Cuando me refiero a disfrutar la música pasivamente, quiero decir que siempre he dedicado mucho tiempo a oir música. Desde muy pequeño, con apenas 7 años (antes también, pero no lo recuerdo, lógicamente), he dedicado mucho tiempo a oir toda clase de música. Al principio a través de la radio, luego por un tocadiscos que compró mi padre, de marca Kolster, modelo Garden Party de 1959, (ver fotos), y que llevó a casa en 1961, contando yo con 10 años y que supuso toda una revolución.

Recuerdo los primeros discos que compraron mis padres, Mario Lanza con su Begin the Beguine, Los Cinco Latinos, etc…

Cuando yo tenía 12 años, en 1963, llegó a Jerez el primer disco de The Beatles. Lo compré inmediatamente. Contenía 4 canciones, porque era un sencillo (single), que eran Twist and Shout, A taste of honey, Do you want to know a secret y There`s a place. Eso marcó mi vida. Posteriormente compré alguno de Los Brincos, como el de Borracho, Sola, Mejor, etc… (fueron considerados los Beatles españoles) y también de Los Mustang, que empezaron a versionar canciones de The Beatles en español.

A partir de entonces y con tan solo unos 12 años, me entró la “fiebre de la guitarra”. Aquí fue cuando entré en la música de forma activa definitivamente.

Descubrí una tienda en Jerez, llamada “Crédito Jerezano”, situada en aquel entonces en la esquina opuesta al Señor de La Puerta Real, con el castizo puesto de las famosas almendras garrapiñadas enmedio y que daba entrada a un conocido bar de la época, llamado Los Caracoles, en la que había decenas de guitarras expuestas. Cada vez que podía me pasaba horas en ese escaparate observando las guitarras. Como era buen estudiante, pronto conseguí que mis padres me compraran una y ahí fue dónde realmente comenzó todo.

Cuando salía del colegio, conocido como Colegio La Salle de Cristina, me encerraba en mi cuarto, en mi casa, con la guitarra y el tocadiscos y así me pasaba las horas. Dado que no tenía muchas tareas colegiales y estudiaba poco en casa, ya que sacaba buenas notas sin gran esfuerzo, todo mi tiempo libre lo dedicaba a la guitarra y la música, en general.

Como cantaba en el coro del colegio, con el entonces Hermano Celestino y tenía buena voz y buen oído, comencé a aprenderme las canciones que sonaban. La primera fue Twist and Shout, de The Beatles. Y así llegó el día de mi debut. Fue en el colegio, en segundo de bachillerato (tengo que aclarar que en mi época había lo conocido como Bachillerato Elemental, hasta cuarto y reválida y Bachillerato Superior, hasta sexto y reválida, seguido de Preu, o curso Preuniversitario, para seguir luego en la Universidad). Pues bien, como decía, mi debut fue en el colegio, en segundo de bachillerato, con 12 años y el día 23 de noviembre de 1963. Recuerdo perfectamente la fecha porque era la festividad de San Clemente, en la que celebraba su onomástica el entonces tutor de nuestro curso, conocido como Hermano Clemente, que a su vez era profesor de matemáticas. Canté un par de temas, entre los que estaban Twist and Shout, y fue un éxito entre mis compañeros. Un gran amigo y compañero (que aún hoy lo sigue siendo), decidió conjuntamente conmigo acompañarme tocando la batería (su pasión). Se trata de Pedro de Tena, hoy gran periodista y mejor amigo. De esta forma comenzamos a montar todo tipo de canciones y ensayar en cualquier momento que nos dejaban, tanto en su casa, en el colegio, en casa de una tía suya, etc…

De esta forma, la música me acompañó todo el tiempo posible. Aprovechaba mis vacaciones de verano, en las que nos trasladábamos a vivir a una ciudad cercana y famosa por sus playas, El Puerto de Santa María. Fue aquí donde conocí, desde muy pequeño, a mi gran amigo Pepe Palacios, excelente guitarrista. Como éramos de edades parecidas y nos conocíamos desde pequeños, mucho antes de comenzar con la guitarra, al ver que él ya llevaba algún tiempo antes que yo tocando la guitarra, me pegué a él como una lapa. Todo el tiempo le estaba dando la tabarra (gracias por tu paciencia), preguntándole los acordes más importantes de la guitarra, que ya él dominaba. Además coincidían varias circunstancias en él, que lo hacía muy atractivo para mí, como su afición por los (entonces) novedosos The Beatles, cuyas canciones él ya interpretaba magistralmente, unido al hecho de que formó un grupo (en aquella época se denominaban “conjuntos”), llamado Starfis, con varios amigos, Como solían ensayar en un patio que tenía en su casa, yo procuraba asistir y aprender lo que podía.

Cuando acabé los estudios de bachillerato Preuniversitario, dejé mi Jerez natal para irme a estudiar Arquitectura Técnica a Sevilla. Esto hizo que olvidara un poco la música, aproximadamente hasta que acabé la carrera. Posteriormente me casé y nació mi único hijo, Fabián, sufriendo otro importante paréntesis musical. Lógicamente yo había seguido estudiando y practicando música, solfeo, guitarra, etc…, y comencé a comprar algunas guitarras, acústicas, electroacústicas y eléctricas.

Mi gran pasión musical llegó a tal extremo, que una vez que pude (llevaba ya varios años trabajando como Arquitecto Técnico), monté un Estudio de Grabación y un Sello Discográfico, de nombre SH Record ® (Como todo el mundo me pregunta de dónde viene SH, desvelaré que fue una idea de mi esposa, que me comentó que estaría bien que se llamara SH por ser la onomatopeya de silencio. Lo podemos observar en los cómics, que cuando mandan a callar suelen decir shshshshshshshshsh. De esta forma sería como decir: <Silencio, grabación>. Hice muchas producciones y grabaciones, a grandes artistas como Juan Erasmo Mochi, Sivia Tortosa, Vicente Soto “Sordera”, Jesús de Miguel, Manolo Otero, Paco Cepero, además de otros de menor fama.

Pero mi verdadera intención al montar el Estudio de Grabación, era la de poder grabar yo mismo, en los tiempos libres de artistas, que son muchos por desgracia. Así fue como comencé a grabar, por pistas independientes, todos los instrumentos y voces que tenían una canción concreta, mezclando después todas estas pistas. El resultado final es que da la sensación, al oir una de estas canciones, que están interpretadas por un grupo de personas, pero que en realidad está todo realizado por mí. Se puede oir y comprobar en esta misma Web, en el apartado “Canciones”.

Evidentemente, el Estudio de Grabación me sirvió, fundamentalmente, para realizar mis propias grabaciones, pero, sin quererlo, se propagó entre los amigos y conocidos y acabé realizando producciones y/o grabaciones a figuras de la música, como ya comenté anteriormente. Como no se trata de hacer historia del Estudio, sino de mí, dejaré aquí esta narración, debido a que pienso que ya sería más adecuado en una historia sobre mi relación con la “música profesional”.

Informática:

La tercera de mis grandes pasiones, aunque no la menos importante, es la Informática.

Mi relación con la Informática comenzó muy tarde, comparado con mis otras dos pasiones descritas anteriormente, Aeromodelismo y Música.

En el año 1984, teniendo 33 años, adquiero mi primer ordenador. Era un Spectrum de 16 Kb de memoria y que apenas llevaba 1 año en el mercado español. Se puede observar una foto, a continuación:

El primer ordenador que tuve: Spectrum

Aunque este ordenador era muy rudimentario pues prácticamente era para juegos y poco más, me sirvió (como imagino que a muchos) para entrar en el mundillo de la Informática. El problema es que con este Spectrum, los programas se cargaban en su memoria ram (16 ó 48 Kb), a través de un cassette, único soporte que existía para cargar un programa en este peculiar ordenador. Lógicamente no existía otra cosa para el gran público, porque había grandes ordenadores para bancos y empresas, pero eran especiales y con un elevadísimo costo.

Rápidamente este ordenador se me quedó pequeño y comencé a investigar algo más potente. De esta forma llegué, en 1985, a adquirir un Commodore 64. Era el salto natural, pues aparte de aumentar su memoria hasta los 64 Kb y que, en principio, el sistema de soporte de los programas era el cassette, incorporó un sistema de sonido polifónico, de tres voces, lo que le hacía superar al Spectrum, que era monofónico, es decir, tenía una sola voz. Podemos ver una foto del Commodore 64, a continuación:

Mi segundo ordenador, Commodore 64

Posteriormente Commodore sacó al mercado español una unidad externa capaz de reproducir disquettes flexibles de 5.25 pulgadas (también conocidos como discos de cinco pulgadas y cuarto). Ver fotos, a continuación, de la unidad lectora y del disquette de 5.25:

Unidad lectora de discos flexibles de 5.25 pulgadas
Disquette flexible de 5.25 pulgadas

Esto supuso un gran avance para los que, como yo, nos iniciábamos en la Informática. Así llegamos, en 1986, a mi siguiente ordenador. Fue otro Commodore, pero portátil. Supuso una revolución. Era el conocido como Commodore SX-64. Su tapa frontal era el teclado y al abrirlo dejaba ver una pequeña pantalla y la unidad de disquetes de 5.25 pulgadas ya incorporada. Ver foto siguiente:

Commodore SX-64

Pero lo que fue definitivo es la llegada del primer ordenador personal, clon de Ibm, de marca Inves, de Investrónica (marca de El Corte Inglés), con procesador Intel 8088, equipado con 2 disqueteras de 5.25 pulgadas y sistema operativo MS DOS (MicroSoft Disk Operating System) y que hizo posible para mí poder adquirirlo, debido a su bajo precio, ya que costaba la tercera parte que su hermano mayor. Posteriormente le acoplé el primer disco duro que llegó al comercio, cuya capacidad era de ¡¡¡ 20 Megas !!!. El monitor tenía los caracteres en fósforo verde, con el fondo en negro. Se puede observar en la imagen siguiente:

Ordenador personal Inves con disco duro de 20 Mb

Con este último ordenador, comencé a pensar en hacer un software para facilitar las labores administrativas y técnicas de mi profesión, Arquitecto Técnico. Investigando como pude, teniendo en cuenta que, además de ser pionero, no existían informáticos ni analistas, incluso había que programar a “piñón fijo”, comencé a estudiar un software que apareció para crear y gestionar bases de datos. Se trataba de la aplicación denominada Dbase, actualizada rápidamente a Dbase II y Dbase III.

Evidentemente comencé a programar y crear bases de datos de Precios de la Construcción, que me ayudaban a realizar los Presupuestos de Proyectos y Obras en las que intervenía. Conforme iban viendo estos avances míos algunos de mis compañeros de profesión, querían tener acceso a ellos. Pero existía un gran problema. Yo podía facilitarles los precios (Elementales, Auxiliares y Descompuestos) que había ido creando con Dbase, pero el software propiamente dicho, es decir el Dbase, necesario para su gestión (consulta, creación, etc…), tenían que adquirirlo, por lo que no era posible. De esta forma, seguí investigando y encontré la solución. Se trataba de una aplicación, denominada Clipper, que convertía en ejecutable (exe) todo programa creado con Dbase. Así fue como nació la aplicación que denominé SAJOR, que es mi segundo apellido ROJAS, escrito al revés.

Cuando, tras mucho tiempo y sacándolo de mis ratos libres, llegué a crear el programa de gestión SAJOR, lo convertí en ejecutable y lo registré en la Oficina de Patentes y Marcas. De esta forma, alrededor de 1987, comencé a comercializarlo entre los muchos compañeros y profesionales del ramo, conjuntamente con las bases de datos de precios de la construcción. Tal fue el éxito que tuve que abandonar mi trabajo como Arquitecto Técnico y creé, con sede en Sevilla, SAJOR CONSULTING. Desde esta empresa me dediqué, con ayuda de otros compañeros y empleados, a comercializar el programa de mi creación, así como a asesorar a todo tipo de empresas relacionadas con la construcción, estudios de arquitectura, constructoras, etc…

Para no ser pesado, ni vanidoso, diré solamente que el programa SAJOR me llevó a introducirlo en la Escuela Superior de Arquitectura de la Universidad Politécnica de Madrid, en la que llegué a ser profesor, de la mano de un compañero y amigo arquitecto y gran usuario y defensor de SAJOR, llamado Manuel Soler Severino. Él impartía clases en el entonces sexto y último curso de la carrera de arquitectura, en la asignatura “Organización de obras y empresas” y, de acuerdo con el Director y el Catedrático de dicha asignatura, comencé a impartir mi programa SAJOR como parte práctica en la referida asignatura.

Posteriormente y debido al éxito que obtuvo en la Escuela de Arquitectura, entró SAJOR a formar parte como asignatura de prácticas en varios cursos Máster que impartía la Escuela de Arquitectura en aquellos momentos, como eran: Project Manager, Arquitectura de Interiores, etc…

Gracias a la excelente acogida y a la creación de una versión especial para estudiantes de Arquitectura de mi programa SAJOR, se introdujo en el Continente Americano. Así comencé a impartir conferencias y cursos en México, en la Universidad Anáhuac, en especial en el Curso de Diplomado y Jefe Técnico de Obra. Se pueden observar, a continuación, fotos de algunos de los reconocimientos que me otrogaron:

CONTINUARÁ …..