Sobre mí

Lo que he sido no tiene importancia. Lo que cuenta es el presente y doy fe que lo estoy disfrutando al máximo. Actualmente soy un JUBILADO más, de los muchos que abundan. Pero, a mis casi 70 años, en este 2020 actual, no me he convertido en “inspector de obras municipales”, como, por desgracia hace el 90 % de mis colegas jubilados. Yo suelo decir que “ya no veo una obra ni por la calle” y los que me conocen saben por qué lo digo.

          En estos momentos llevo a cabo innumerables actividades, a pesar de mis años. Pero siempre digo que, una vez jubilado, el tiempo vuela para los que tenemos muchas aficiones.

          Hay en mi vida 3 grandes pasiones: El aeromodelismo, la música y la informática. A ellas dedico la totalidad de mi tiempo libre que, ahora, como jubilado, es todo el día. Para que me entendáis y conozcáis un poco mejor, iré explicando, a continuación (y para el que no se aburra), un poco más acerca de estas actividades.

Aeromodelismo:

          Desde que tenía 11 años (de eso hace ya la friolera de 58 años), comencé a interesarme por todo lo que vuela. Curiosamente nunca me gustó volar en primera persona, es decir, como piloto o algo parecido. Sin embargo tenía una gran atracción, casi enfermiza, por observar todo lo que volaba: Pájaros, aviones …, pero desde tierra.

          Sin saber aún que existía el aeromodelismo, un buen día, un compañero de banca, en el colegio La Salle (que entonces estaba en la Alameda Cristina), me mostró un objeto que hacía con madera maciza, dándole forma y que luego pintaba. Era un helicóptero. Su tamaño era diminuto, apenas 8 ó 10 cm., pero despertó mi curiosidad. Siempre recordaré con gran cariño a este compañero. Se llama Tito Gil Pinedo y, casualmente, su hermano Iñaki, es también socio de uno de los clubes a los que pertenezco, en cuya pista de vuelo coincidimos a veces volando juntos nuestros modelos. Pero esto ya lo explicaré más adelante.

          A partir de ese momento, mi curiosidad ya no paró. Tenía que encontrar la forma de meterme de lleno en ese mundillo. Pero, claro, con 11 años, en aquella época (año 1962), sin Internet, sin información alguna y con un padre que no se dedicaba ni se interesaba por ese tema, era misión prácticamente imposible. Para colmo, con 11 años, pintaba más bien poco en este mundo. Estudiar, luego estudiar y al final, estudiar. Todo lo que no fuera eso estaba prohibido por los padres. Ya contaré más adelante que también me ocurrió con la música. Bueno, pues para no aburrir, y desde ese momento hasta la fecha, el mundo de “lo que vuela” me ha acompañado siempre.
          Afortunadamente tuve después un buen amigo, Peter Maurer, de origen alemán y cuyo padre estaba en Jerez, como Cónsul de Alemania creo recordar, que me comentó, un buen día, enseñándome un modelo de vuelo libre que estaba haciendo con madera de balsa, que un “señor”, vecino próximo suyo (ambos vivían en sendos chalés en Montealto, en Jerez), tenía en su casa muchos aeromodelos, motores, materiales…, y, sobre todo, gran experiencia en el aeromodelismo. Pues resulta que ese “señor” era, ni más ni menos, que el gran Pepe Caballero. Evidentemente le dije que fuéramos a su casa, que yo quería conocerlo y ver todo aquello. Cuando, minutos después, llegamos a la casa de Pepe Caballero, me llevé la primera gran sorpresa de mi vida. Este “señor”, nos recibió con los brazos abiertos y nos enseñó, orgulloso, todo lo que tenía y creando en mí la gran ilusión que, aún hoy sigo teniendo. Ni que decir tiene que se convirtió rápidamente en mi GRAN MAESTRO. Su hijo pequeño, Antonio Caballero, gran maquetista y aeromodelista, también pertenece hoy a uno de los clubes de los que soy socio.

            Para no aburrir, diré simplemente que he pasado por prácticamente todas las especialidades del aeromodelismo, centrándome, en la actualidad, en el vuelo de aeromodelos de radio control con motor eléctrico de todo tipoÚltimamente me paso el día por completo dedicado a mis 3 pasiones, que comenté antes. Si el clima lo permite, diariamente acudo a volar mis modelos a alguna de las pistas de los clubes a los que pertenezco como socio. Una cosa que no he aclarado es que actualmente vivo en Jerez de la Frontera y que pertenezco, como socio, a 3 clubes de mi zona. Estos son El Muro, próximo a Jerez pero de El Puerto de Santa María, La Gaviota, en Rota y por último el Club de Lebrija, en la misma población. El primero está a unos 6 km. de mi casa, y los otros 2, a unos 30 km. ambos. Al de Lebrija es al que acudo a volar, casi a diario, porque a pesar de estar a 30 km., reúne una serie de características que influyen en mi decisión. La primera es que somos pocos socios, unos 30.  Esto es una cosa importantísima, pues a la hora de volar, incluso los fines de semana y fiestas, somos pocos y volamos más y más tranquilos. La segunda es que se puede volar los días laborables, es decir, de lunes a viernes, cosa que en el de Rota, La Gaviota, no se puede. La tercera es que casi nunca estoy solo, ya que suelen ir, entre semana, varios compañeros jubilados y pensionistas, cosa que no sucede en los otros clubes. La cuarta es que, aunque está muy cerca, pertenece a la provincia de Sevilla y esto hace que, al estar más alejado de la zona del Estrecho, el viento de Levante prácticamente no llega, con lo cual, cuando sopla mucho el viento, allí es mucho más leve y suave. Bueno, sin entrar en las características técnicas de cada una de las pistas de vuelo de los 3 clubes, ya solamente las 4 causas que he mencionado anteriormente son suficientes para decidirme por Lebrija.

                                   Una de las cosas que más me han llamado la atención, últimamente, es la gran bajada de precios en el mercado para productos relacionados con el aeromodelismo. Un buen ejemplo es poder disponer de una emisora de radio control por poco dinero, como por ejemplo la última que adquirí, modelo FlySky. Se puede adquirir por muy poco dinero en Amazon: